El Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) está investigando, con el apoyo del IMPIVA, cómo lograr que los edificios alcancen un balance energético cero (11-9-11)


 
Esto significa que el edificio produciría la misma cantidad de energía que consume, logrando así la eficiencia energética en la edificación. De este modo, los edificios contribuirían a la sostenibilidad de las ciudades ya que, en la actualidad, el sector de la edificación es responsable de cerca del 40% de las emisiones de CO2 a nivel mundial.
Para el director general del IMPIVA, Rafa Miró, la investigación es “de enorme importancia por el ahorro que puede permitir y por la eficiencia en el uso y consumo de la energía, además de por sus ventajas medioambientales”.

El Instituto de la Pequeña y Mediana Industria de la Generalitat Valenciana ha respaldado durante los últimos dos años, el 100% de la investigación con cerca de 474.000 euros a través del Programa de Desarrollo Estratégico de los Institutos Tecnológicos cofinanciado por el IMPIVA y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) de la Unión Europea.

“Desde el gobierno valenciano- ha señalado Miró- somos plenamente conscientes del importante papel que desempeñan los institutos tecnológicos, por ello vamos a seguir respaldado su labor como garantía de competitividad y progreso económico

Medidas de eficiencia energética

Con el objetivo de alcanzar el balance energético cero, el Instituto Tecnológico de la Energía ha desarrollado y analizado una serie de medidas en materia de eficiencia energética, energías renovables, electrónica, automatización y control inteligente que pueden aplicarse tanto a edificios de nueva construcción como a los ya existentes.

Algunas de estas directrices suponen pequeños cambios que mejoran notablemente la factura energética de la edificación; por ejemplo, la sustitución de las luminarias  tradicionales por lámparas de led puede conllevar ahorros a partir del 40% o la colocación de persianas que dejen pasar la luz, pero no el calor logra reducir la temperatura interna del edificio y por tanto el consumo derivado de la climatización. Y es que el 60% del consumo de los edificios suele deberse a  climatización y agua caliente sanitaria y el 28%, a la iluminación.

Además, se han diseñado y se están implementando sensores inalámbricos destinados a medir todas las variables energéticas, ambientales y de confort de los edificios.

Con estos dispositivos se obtienen datos para realizar estudios, proponer mejoras y verificar los ahorros. A la vez, el usuario puede ver el consumo que está realizando y los costes que su comportamiento supone en el edificio, concienciando así sobre su uso.
En un futuro próximo se espera gestionar todos los sistemas  de forma conjunta desde un centro de control energético, tratando el edificio y los sistemas que lo componen como un todo.
A partir de los datos recogidos del edificio también es posible estimar qué cantidad de energía necesita el edificio para desempeñar sus actividades habituales y cómo podría cubrirse ésta con instalaciones de energías renovables.

Como experiencia piloto el ITE ha aplicado algunas de estas medidas en su edificio lo que ha supuesto una disminución del consumo y un aumento de la eficiencia energética, sin por ello disminuir la funcionalidad o el confort.

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